8/11/15

PROTEGER NO SOBREPROTEGER



Cada vez me encuentro con más padres que vienen a hablar conmigo desesperados porque sus hijos no les hacen caso, no respetan las normas, tienen miedo, son inseguros… la raíz principal de todos estos problemas viene por una sobreprotección de los padres hacia sus hijos. Es muy importante querer mucho a tu hijo, deben sentir ese amor todos los días, pero eso no implica evitarles todos sus sufrimientos, ir por delante de ellos. Hay que dejarles que se equivoquen, que se caigan, que se manchen, que se pierdan… y en cada error es cuando debéis estar vosotros para guiar, orientar, apoyar y redirigir, desde la serenidad, la paciencia y el diálogo, tres virtudes que están en peligro de extinción en las familias de hoy en día. Tal vez, hemos crecido tan rápido, con tantas obligaciones, tareas… que nos hemos olvidado de mirarnos a nosotros mismos. Lo que nosotros somos es lo que dejaremos en nuestros hijos y que llevarán en su mochila de vida. Me gustaría pensar que los padres de hoy en día, en lugar de regalar cromos, regalan momentos, en lugar de regalar ropa, regalan confianza, en lugar de regalar juguetes, regalan tiempo…
No es tan importante reñir por el suspenso de un examen, sino ayudar a que eso no le permita rendirse o sentirse mal consigo mismo. Hay que reñir y castigar, es importante dentro del proceso de aprendizaje, pero sólo cuando sea necesario, no como norma general, sin olvidarse que hay que reforzar todo aquello que hacen bien, reconocerles sus logros y potenciar sus talentos.

No son mejores padres los que asumen los problemas de sus hijos, sino los que permiten que sus hijos se enfrenten a ellos desarrollando estrategias resolutivas. Esas estrategias son las que luego utilizarán cuando sean mayores. Si durante su infancia, hemos sido nosotros quienes hemos gestionado todos sus problemas, cuando crezcan no sabrán enfrentarse al mundo que les rodea. Los niños deben tener responsabilidades en casa, deben hacer cosas por sí mismos, tener iniciativa, tomar decisiones y sobretodo deben ser felices.


Me quedo con esta frase para concluir: “desarrolla en tu hijo la inteligencia optimista, la que le permitirá acceder a una sana higiene mental y convertirse en un adulto equilibrado”.


Este artículo se lo dedico a mi alumna Sofía, quien cumplió su sueño de ser policía por un día.






2 comentarios:

  1. Grande Ana; por tu labor, por tu dedicación, por enseñar a nuestros hijos a saber gestionar sus emociones. Gracias y mil gracias por un sistema educativo qe deviria implantarse en todos los colegios. Mi apoyo a la educación emocional. Besos y miles de besos Ana y sobre todo de una personita, proyecto de gran persona qe es Miguel Ángel, que te adora. Graciassss

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